© Juanjo Vergara.

Un segundo plato consistente

12 Jan 2015

 

Navegamos el segundo trimestre del curso. Es el momento de los platos fuertes, los que dejan satisfecho y saciado. Quedó atrás degustar un primer plato en el que nos pudimos hacer a la idea de qué experiencia gastronómica íbamos a tener, pero aún queda lejos el postre con el que saborear y digerir todo lo aprendido en el curso.

 

Para este segundo plato he tirado del sentido común: mejor comer un filete que no el power point de un filete. Mejor patear una ciudad que imaginarla en fotos tomadas por otros. Mejor hablar directamente con las personas que escuchar aburridos documentales…

 

El segundo trimestre para mi y a quienes acompaño –y provoco- en el aprendizaje es tiempo de salir de las aulas y aprender en las calles, los viajes y las gentes: La realidad es una estupenda pizarra sobre la que poder trabajar.

 

El otro día un grupo de educadorxs infantiles en formación organizaban talleres para un centro amigo. 150 niñxs y 30 educadorxs trabajaban sobre las emociones a partir de recursos plásticos, escénicos, cuentos, magia, etc. El miedo, la tristeza, el cariño, la sorpresa, etc. eran la excusa para que se provocara el aprendizaje. Después de la jornada la directora del centro nos contaba su proyecto educativo y cómo trabajaban la metodología de rincones, rutinas, proyectos… Allí se suscitaron dudas sobre el perfil profesional de los docentes de infantil, la situación actual de la educación y tantos otros temas que hicieron que  -como siempre en estos casos- me fuera con la sensación de que había sido una excelente Ocasión de aprendizaje. Una ocasión que se produce –una vez más fuera de las aulas-.

 

La semana que viene otro grupo de formación profesional de técnicos superiores en animación sociocultural y yo viajamos a una ciudad sobre la que han investigado sus recursos sociales, las entidades y proyectos que se desarrollan, etc. Realizaremos encuentros con asociaciones, entidades, barrios, movimientos de participación ciudadana, proyectos innovadores, etc. También haremos grupo y reflexionaremos sobre las competencias necesarias para el trabajo de campo, las relaciones, la cooperación.

 

Algo después se celebrará nuevamente el encuentro InterActúa en Madrid. Donde los propios educadorxs en formación organizan unas jornadas en las que se intercambian recursos, asisten a ponencias y talleres, etc. Estas jornadas llevan ya cinco años celebrándose –e ignorándose por las administraciones educativas que parecen solo ocuparse de libros de texto, cifras y puertas cerradas-. Sin embargo siguen funcionando. Tanto es así que este año un grupo de entusiastas docentes inician unas nuevas jornadas destinadas a los Técnicos Superiores en Integración Social en formación con la convicción de que la forma de hacer educación es esa: trabajar desde la práctica.

 

Aquí no acabará el segundo plato. Celebraremos nuevas jornadas temáticas en centros, viajaremos nuevamente a Marruecos con el objetivo de participar en un proyecto de cooperación, haremos actividades medioambientales, rutas urbanas, organizaremos jornadas, intercambios, conciertos, juegos temáticos, viajes, etc.

 

En este camino también nos encontramos con gentes que ponen zancadillas a esta forma de trabajar. Que ningunean todo lo que sale de las aulas, pupitres, puertas cerradas. Para ellos un libro de texto vale más que mil palabras, un examen mide el conocimiento y el objetivo de la educación es la competitividad y no la cooperación. Todo lo que sea estar fuera del aula es una ‘perdida de tiempo’.

 

Además están envalentonados. Se sienten apoyados por los nuevos aires legislativos. Se equivocan.

 

Se equivocan y me da igual. Después de 28 años en la enseñanza pública y privada en todos los ámbitos educativos, haber compartido aprendizaje con varios miles de alumnxs y haber ensayado decenas de estrategias lo tengo muy claro. Además los centros y equipos que tienen recursos y autonomía suficiente para poder hacerlo están apostando de forma muy clara por métodos alternativos: desarrollan proyectos, hacen aprendizaje cooperativo, trabajan en comunidad, en red. Redefinen el papel del docente, de los espacios, de los tiempos, de la gestión de los contenidos y del currículo….

 

Por mi parte pueden decir lo que quieran. Llevo muchos años comprobando que el aprendizaje se produce en la realidad. De eso hablan las competencias que dicen defender quienes legislan puertas cerradas, tiza y tarima.

 

Ya cambiará el tiempo y saldrá nuevamente el sol….¡espero!

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