© Juanjo Vergara.

¿Qué pasa cuando un educador sale de la zona de confort?

16 May 2015

 

Este viernes, como cada año, regresé de diez días de viaje dentro del proyecto “El péndulo de Ifoulou”. Sobre él ya he escrito en otras ocasiones en este y otros blogs http://www.blogcanaleducacion.es/las-narrativas-del-pendulo/ y http://www.blogcanaleducacion.es/ryanair-fortasec-y-educacion-724/ y también puede encontrarse información en la web http://www.juanjovergara.com/#!pendulo/co2r.

 

En resumidas cuentas el proyecto –que recorre- cinco años ya-, parte de una premisa sencilla: no es posible educar desde el simulacro. La educación es un acto de compromiso. Para ello ¿Qué mejor que invitar a los futuros educadores a que emprendan un viaje al Sur? ¿Un viaje que se convierta en un viaje interior que les haga crecer como personas, les invite a cuestionar sus vidas, los estereotipos, los hábitos?.O dicho de otra forma ¿Qué hay más allá de la zona de confort?

A lo largo del viaje un diario recorre libremente las manos de los viajeros. Escribir se vuelve una verdadera necesidad entre los viajeros. Un lienzo donde ordenar ideas, expresar emociones, deseos y contar cómo les cambia –día a día- el concepto de educación. Os copio una pequeña muestra. En breve estará completo en pdf en la web http://www.juanjovergara.com/#!pendulo/co2r :

 

Estamos de camino al desierto en una furgoneta en la cual tememos morir…. solo llevamos así casi dos días y ya estamos enamorados.

 

No puedo para de pensar en  lo afortunado que soy de poder estar aquí. Son muchos detalles, muchas casualidades que se han tenido que dar para que yo me matriculara en este curso y muchos los detalles que quiero meter en mi mochila.

 

Cada experiencia es como un grano de arena y hay tantas como para hacer un desierto más. Por eso y por mas, el desierto no me ha regalado arena sin mas. Me ha regalado polvos mágicos.

 

Fue increíble… y ver que un padre me dejara en mis brazos a su niño me emocionó

A veces pasan cosas inefables que no podemos explicar con simples palabras. 10 horas de viaje en una furgoneta en la que las risas son la mejor banda sonora, sonrisas y saludos de niños que te emocionan, niños que con solo tu presencia te regalan la mejor de sus sonrisas.

 

Esto es magnifico y esta empezando a cambiar mi mirada hacia el mundo.

Hacer feliz a los demás te hace ser feliz a ti mismo, solo tenemos que ser mas humanos y así llegaremos a ser personas.

 

Me gustaría hacer una foto infinita que me recuerde siempre la alegría,  la forma de vivir que tienen aquí. Para que cuando llegue a Madrid y crea que necesito algo, sacar la foto y saber que casi todo es prescindible.

 

Tengo miedo a que Marruecos se desvanezca en mitad de un parpadeo y descubrir que sigo en Madrid.

 

Siento que empecé este curso siendo una persona normal y siento que acabo siendo una persona mucho mejor. Gracias por el viaje, las emociones compartidas y las amistades que nos llevamos.

 

Ifoulou es todo aquello que la imaginación no puede imaginar. Lo que un traductor no puede traducir a palabras. Lo que una cámara jamás podrá guardar en una foto. Ifoulou no cabe en un recuerdo porque se queda pequeño. A Ifoulou no se llega por carretera. Se llega a través de la sonrisa de un niño, a través de una mano tendida ofreciendo su ayuda, a través de un abrazo que no espera nada a cambio. Yo he llegado a Ifoulou.

 

¿Y todo esto para que? La utilidad de este viaje estriba sobre todo en nuestra labor en el Norte. No es un viaje para formar cooperantes sino un viaje para transformar educadores que transformen la educación que es el mayor motor de cambio del mundo. Estoy seguro de que los cuarenta que estamos aquí no vamos a cambiar el mundo, pero también estoy seguro de que este viaje nos ha cambiado, nos está cambiando y va a cambiar nuestro mundo.

 

Nos hemos ayudado a crecer en ésta aventura y creo que no puedo medir todo lo que me llevo de aquí. Lo importante por encima de todo es estar seguros que hay esperanzas de conseguir algo mejor y como dice Juanjo: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que cambiarán el mundo”. Ahí va mi granito de y mi comienzo del camino.

 

No hace falta que diga que la frase no es mía sino de Freire. Y ahora de todos y cada uno de los futuros educadores que han redactado este diario de viaje.

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