© Juanjo Vergara.

¡Aprendamos a narrar el aprendizaje! La aventura del aprendizaje basado en proyectos.

25 Dec 2018

 

Hace bastantes años que me asalta de forma recurrente una pregunta cuando planifico mis clases: ¿cómo hacer que el aprendizaje pueda contarse como una historia?. Una bonita historia en la que los protagonistas recorran un camino mágico en el que encuentren retos, sorpresas, vivan cambios en sus vidas, sus relaciones, descubran cosas nuevas y las pongan en práctica. Una historia que describa la aventura de aprender.

 

¿Qué hace que una experiencia de aprendizaje suponga un cambio relevante para mis alumnos o solo sea una más entre decenas de estímulos pasajeros sin consecuencias importantes en sus vidas?

 

Aprendemos cuando el contenido de la enseñanza nos sitúa en el centro de la aventura de aprender. Cuando lo que aprendemos explica nuestra vida, nuestro contexto cercano, nuestras relaciones y nuestras emociones: El aprendizaje se produce cuando lo que aprendemos habla de nosotros.

 

Este modelo de programación debería estar abierto a la incertidumbre, al error y el acierto. Aprender debe ser una historia que se construye día a día gracias a las peripecias que hacen de nuestros alumnos los protagonistas de la narración. Esto es muy distinto a cómo se planifica la enseñanza actualmente que es más parecida a un Spoiler que a un planteamiento sugerente para nuestros protagonistas.

 

En Aprendo porque Quiero (1) hacía una apuesta decidida por el aprendizaje basado en proyectos como el recurso didáctico que responde a esta manera de diseñar nuestras clases. No se trataba exclusivamente de mostrar los beneficios de este enfoque. La idea era describir –desde y para- la práctica docente cada uno de los momentos de su desarrollo que permitieran llevarlo al aula y valorar sus fortalezas. Para hacerlo identifiqué distintos momentos de la vida de un proyecto haciendo hincapié en los focos de atención que debía tener el docente que lo lidera, las tareas a desarrollar y algunas de las herramientas disponibles que me han servido a lo largo de los años en mis clases.

 

Trabajar con el modelo de proyectos es una estrategia flexible que debe adaptarse a las características del grupo de personas que lo utilizan y también el contexto dónde se encuentran. No debe ser excluyente con respecto al empleo de otras estrategias de enseñanza y tampoco rígido en cuanto a los materiales o procedimientos que utiliza. Sin embargo es un potente motor de cambio de mentalidad a la hora de provocar el aprendizaje.

 

Esta forma de entender la enseñanza supone un auténtico cambio de mentalidad en educación. Los distintos enfoques de aprendizaje basado en proyectos reúnen características comunes que interpelan al ámbito formal o no-formal dónde se implementan y en dónde se utilizan diversas herramientas en función de los recursos presentes en el contexto en que se realizan y los equipos docentes que los lideran.

 

En todos existe una estructura común: entienden el aprendizaje como un proceso al que el alumno se suma. Abandonan la idea del aprendizaje como la transferencia de determinados saberes por parte de los docentes a sus alumnos. Apuestan por construir -para los aprendices- una experiencia intensa que les invita a emprender una aventura: la aventura del aprendizaje. En ella el alumno reconocerá en su vida cotidiana una realidad que le exige actuar. Para hacerlo necesitará aprender muchas cosas, trabajar junto a otras personas, diseñar estrategias, ensayarlas y finalmente llevarlas a la práctica.

 

Aprender por proyectos supone entender el aprendizaje como una aventura. Diseñarla es la tarea que tienes como docente. Para hacerlo es necesario que posea una estructura narrativa correcta. La buena noticia es que hoy sabemos mucho de cómo se diseñan los relatos.

 

Los modelos, descritos desde hace siglos, para construir una narración están siendo utilizados a diario en las producciones cinematográficas, las series de televisión o la creación de videojuegos. La propia publicidad, la comunicación política, social o mediática emplea el storytelling (2) como recurso estructural para construir historias creíbles a las que nos sumamos con entusiasmo.

 

Así surge Narrar el aprendizaje (3). Este libro es un acercamiento a estas claves. Su redacción me ha llevado a leer con ojos de docente lo que muchos cineastas, novelistas y guionistas de televisión hacen cuando diseñan sus historias. La secuencia narrativa concuerda de forma especialmente bien con el modelo descrito en Aprendo porque Quiero para el desarrollo del aprendizaje basado en proyectos (ABP).

 

En la primera parte del libro describo, con ejemplos y referencias de todo tipo, los distintos momentos de un proyecto educativo en clave narrativa. ¿Cuáles son las partes de un relato educativo? ¿qué debe hacer un docente para liderarlo? ¿qué recursos utilizan los cineastas? ¿nos puede servir para diseñar nuestros proyectos educativos?

 

En la segunda parte resumo las distintas tareas a realizar en cada fase de una narración educativa y relato una colección de herramientas didácticas que pueden ser empleadas en cada una de ellas.

 

Los alumnos aprenden todo el tiempo y las herramientas para hacerlo deben conectar con su manera de habitar el mundo. La enseñanza debe incorporar la claves que les acompañan en su especial aventura de aprender.

 

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(1) Vergara, J. (2015): Aprendo porque quiero. El aprendizaje basado en proyectos (ABP) paso a paso. Madrid. SM-BIE

 

(2) El Storytelling es el “arte de contar historias”.

 

(3) Vergara, J. (2018): Narrar el aprendizaje. La fuerza del relato en el aprendizaje basado en proyectos (ABP). Madrid, SM. Bilbioteca de Innovación Educativa.

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