© Juanjo Vergara.

Manifiesto educativo para no enloquecer

8 Oct 2019

 

 

[Publicado en Periódico Escuela octubre 2019]

 

(*) Infografía de Rocío Copete @r_copete

 

 

 

Vivimos tiempos en que se escriben ríos de tinta sobre educación. Mientras, decenas de docentes están despiertos y en clase mirando a los ojos de sus alumnos. Estas son algunas de las razones que me impulsan a levantarme día a día, ir a clase y mirar a mis alumnos desde hace varias décadas.

 

Tú consumes, tú decides

 

El mundo que habitas no es más que un gran flujo de contenidos que viajan a través de múltiples plataformas mediáticas (es lo que Jenkins llamaba convergencia mediática). Sin embargo, no estás indefenso. La circulación de contenidos depende mucho de la participación activa de los consumidores en su conjunto. Es —sobre todo— un fenómeno cultural. El mundo que habitas no es más que un gran flujo de contenidos que viajan a través de múltiples plataformas mediáticas (es lo que Jenkins llamaba convergencia mediática). Sin embargo, no estás indefenso. La circulación de contenidos depende mucho de la participación activa de los consumidores en su conjunto. Es —sobre todo- un fenómeno cultural.

 

La creación de contenidos y su desarrollo —creación, manipulación/difusión, recreación- en distintas plataformas construye nuevos modelos culturales basados en la creación colectiva. ¿Qué papel tienes como docente en ayudar a crear una cultura comprometida con las personas frente a una cultura centrada en el consumo?

 

Una mesa se sostiene con cuatro patas, el aprendizaje también

 

Las personas construyen el conocimiento en base a complejos sistemas en los que la razón solo es una de las herramientas para organizar el mundo. Las relaciones personales, las emociones y su propio cuerpo intervienen de forma crucial para construir la realidad. Para sostener el aprendizaje es necesario edificar una mesa con «cuatro patas»: razón, emoción, relaciones y cuerpo.

 

La metáfora de la «mesa del aprendizaje» sirve para adaptar la enseñanza a un mundo complejo como el que habitas. La acción educativa no puede limitarse a elaborar estrategias de implantación más o menos hábil de conceptos. La construcción del aprendizaje debe suponer la creación de complejos sistemas en que estén integradas estas cuatro esferas.

 

El aprendizaje, así descrito, es un proceso de investigación por parte del grupo en torno a sucesos —experiencias— que se incorporan a las personas en su necesidad de comprender, comprometerse, crear, recrear o —simplemente- jugar. La labor del docente tiene que centrarse más en diseñar escenarios que se pongan a disposición de la construcción de narraciones que para ser vividas necesitan de contenidos como alimento básico. Somos depredadores de historias. ¿Cómo construyes la aventura del aprendizaje de tus alumnos?

 

Somos irremediablemente sociales y dueños de lo que creamos juntos

El aprendizaje hoy se realiza en red. Aprendemos mejor juntos que en solitario. La inteligencia colectiva rompe con los modelos de experto y por tanto de la autoridad del docente como el propietario del conocimiento: las fuentes de conocimiento son colaborativas.

 

La sociedad, los empleos, la familia, las relaciones sociales y los propios sueños que dirigen nuestras vidas cambian a lo largo de los años, los meses e incluso los días. Aprender hoy es mucho más complejo que antes. Esto sucede porque debemos hacerlo en situaciones inestables en las que los conocimientos cambian en función de la utilidad que tienen en cada momento.

 

De nada sirve poseer el viejo concepto de sabios poseedores del conocimiento. Es necesario cambiarlo por el de «banco común de conocimientos en continua confrontación». Aprender es algo dinámico y colectivo. ¿Qué haces en tus clases para que los alumnos se sientan creadores del aprendizaje? ¿Qué haces para que lo hagan como un cerebro colectivo?

 

Si me sirve, lo aprendo ahora. Si es para el futuro, ya lo aprenderé

 

Lo que se aprende tiene valor en la medida que tiene utilidad. Esta utilidad debe ser práctica, inmediata y servir a los intereses concretos de las personas que aprenden. No es suficiente un aprendizaje parcial o «útil para el futuro». Las personas quieren construir procesos de aprendizaje integrados en sus vidas. Además, este carácter útil debe serlo en términos sociales. Inmediato y social son las exigencias mínimas de todo aprendizaje en el mundo que habitas en la actualidad. Esto exige incluir, en tus clases, espacios y tiempos concretos para hacerlo. Con indicadores e instrumentos que permitan evaluar el grado de utilidad que está teniendo lo que se aprende en la vida diaria de tus alumnos. Cuándo diseñes una clase no sólo contestes a la pregunta ¿por qué es importante que aprendan esto?, también interrógate ¿qué dice de mi alumno del contenido que quiero tratar en clase?

 

Educar para cambiar el mundo o para certificar su defunción

 

Habitamos un mundo en colapso. La realidad que veremos en los próximos años exigirá nuevas formas de relacionarnos con el planeta, el consumo, nuestras relaciones y el propio concepto de crecimiento/decrecimiento en términos —no solo ideológicos- de supervivencia modelarán nuestras relaciones, nuestros empleos y todas las esferas de nuestra vida.

 

Es necesario educar para invitar a construir una nueva manera de habitar la realidad. Las competencias se han erigido como el paradigma educativo que puede construir ciudadanos del futuro. Sin embargo, estas solo son eficaces si consiguen invitar a los aprendices a empoderarse de un futuro cierto y hacerlo habitable.

 

La educación es una acción política. Pretende el empoderamiento de las personas frente al conocimiento, sus vidas y la construcción compartida y libre de su propia historia. Los diseños didácticos no pueden ser únicamente adaptativos en términos competenciales.

Frente a la idea adaptativa y alienante de «ser competente» hay que reivindicar la necesidad de conquistar el poder, la capacidad de cambio. «Tener competencias» en todos los ámbitos de la vida es un aprendizaje necesario en un mundo en colapso. ¿Cuándo planificas tus clases entrenas habilidades que tus alumnos demuestran en simulacros o les invitas a ejercerlas en la realidad?

 

Mentes críticas para construir miradas inteligentes

 

Lo contrario a un juicio crítico es un saber técnico y parcial. Para aprender a mirar el mundo que te rodea necesitas hacerlo de forma holística. Una simple mirada técnica sobre tal o cual aspecto no puede permitirte elaborar un juicio crítico medianamente interesante. Es necesario volver a construir miradas globales para un mundo complejo pero global. La inteligencia colectiva se acerca mucho más al concepto transdisciplinar.

En educación la tendencia ha viajado hacia la parcelación del saber en materias, asignaturas, módulos o bits de conocimiento en la errónea ilusión que su dominio en conjunto otorgaría una capacidad de analizar el mundo de forma global. Esto es un gran error.

 

Es necesario organizar un diseño didáctico que planteé un escenario en el que se desarrollan narrativas en las que los participantes crean, manipulan, cuestionan o reelaboran contenidos en función de sus necesidades e intereses en el plano concreto y social. Un proceso que se integre con sus vidas. En este marco es imposible la división artificial de tiempos y espacios formales y no-formales en educación. ¿Cuándo diseñas tus clases, como está presente la colaboración entre las distintas materias, los escenarios de aprendizaje, las familias, la comunidad, los espacios formales e informales?

 

Pensar la enseñanza desde el cambio y no desde la alienación

 

El modelo de planificación de la acción educativa está heredado de modelos tecnicistas en los que sus elementos, búsqueda de objetividad, previsibilidad, división del tiempo, el espacio, los contenidos, actividades y poder en la evaluación son incompatibles con los planteamientos expresados más arriba. Es urgente la búsqueda de nuevos modelos de planificación educativa.

 

Un diseño interesante para una enseñanza que empodera y no alinea es aquella que:

  • 1. Rompe las barreras de lo formal, no-fomal e informal.

  • 2. Incluye todas las dimensiones de la persona y no solo las habilidades racionales. Es necesario incorporar la emoción, la relación y el cuerpo.

  • 3. Rompe la idea de transmisión de conocimiento y lo sustituye por el de construcción social de conocimiento.

  • 4. La construcción del conocimiento es colaborativa.

  • 5. Esta colaboración es coherente con el concepto de convergencia en el sentido de permitir la creación de múltiples narrativas en torno al contenido de aprendizaje.

  • 6. La autoridad —el poder- no es detentado por el profesor, sino que recae sobre la comunidad que desarrolla el proyecto educativo.

  • 7. Permite a los participantes crear activamente sus propios productos culturales y desarrollar narrativas propias en torno a ellos.

  • 8. Es útil en el plano inmediato y personal —facilita la adquisición de competencias— y en el plano sociocomunitario —como motor de cambio social—.

 

Es necesario construir un modelo de programación didáctica que responda a las preguntas que nos importan en la enseñanza. Preguntas que miran a los ojos de nuestros alumnos y dan la espalda a los burócratas de la educación. ¿Cuándo programas tus clases en quien piensas, en tus alumnos o en tu inspector?

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