© Juanjo Vergara.

El péndulo de Ifoulou.

 

El primer día de clase los alumnos reciben la noticia de que van a vivir un proyecto singular: El péndulo de Ifoulou. Lo primero que hacen es interrogarse por saber qué es Ifoulou. Para ello inician una investigación que les lleva a saber que se trata de un lejana aldea del Atlas central habitada por población amazigth. Allí llega la siguiente pregunta: ¿quiénes son los amazigth?.

Este es el inicio de un proyecto que recorre el curso y les llevará a conocer otra cultura, investigar y sobre todo a que esas investigaciones sobre cultura, género, pobreza, participación, etc. vuelvan nuevamente hacia ellos como si fuera un péndulo haciendo que cuestionen su manera de ver el mundo y verse a ellos mismos. En este momento es cuando entienden porqué el proyecto contiene la palabra péndulo.

      “Posiblemente la parte más sabrosa de este proyecto, en relación a la formación de educadores, sea acompañar —provocar— el proceso que les lleva a cuestionar sus propias ideas, su actitud ante la pobreza, la infancia, la situación de la mujer, el desarrollo socioeconómico, sus hábitos de vida y sus relaciones”.